La Fundación Mapfre presenta la primera exposición monográfica que se realiza en España sobre la pintora surrealista Leonora Carrington. La muestra, que estará abierta al público hasta el día 7 de mayo en Madrid, hace un recorrido sobre la vida y obra de la artista a través de 188 piezas entre pinturas, dibujos, fotografías, esculturas, tapices y documentos.
La exposición que la Fundación Mapfre nos ofrece sobre la vida y obra de Leonora Carrington se desarrolla en diez secciones que están formadas por obras pictóricas principalmente de la artista, pero también hay algunas de otros compañeros del movimiento surrealista como Max Ernst o Remedios Varo, dibujos y bocetos realizados por la propia artista, fotografías en las que aparece retratada en distintas etapas de su vida, esculturas, tapices en los que aparecen esas figuras fantásticas y mitológicas presentes durante toda su producción artística, y gran variedad de documentos valiosos entre los cuales están algunas de las obras literarias escritas por ella misma.
Las 188 piezas que componen esta exposición han sido prestadas por más de sesenta entidades entre las cuales se encuentran: el Museo de Arte Moderno de Nueva York (MOMA), el Museo de Arte Moderno de San Francisco (SFMOMA), los Museos de Arte de Harvard, el Instituto de Arte de Chicago, la Galería Nacional de Arte Moderno y Contemporáneo de Roma, el Museo de Arte Moderno de México, el Museo Nacional de Antropología de México, el Museo Nacional Británico de Arte Moderno o el Museo de Arte de Tel Aviv, así como destacadas colecciones particulares.
Según palabras de los comisarios de la exposición, Carlos Martín, Teresa Arcq y Stefan van Raay en colaboración con el Museo de Arte Moderno de Dinamarca (ARKEN), se trata de obras que estaban dispersas por el mundo. “Tener una exposición en España significa devolverle un territorio donde vivió una de las experiencias más transformadoras de su vida” aclara el comisario Martín.
La muestra comienza con los inicios de Leonora Carrington en el mundo artístico. Su actitud de rebeldía contra las normas establecidas hace que, a comienzos de los años 30, sea enviada a un internado de Florencia. En esta ciudad va a empezar a interesarse por el mundo pictórico, pero también por el literario. Se produce en ella esa fascinación por los cuentos y una temprana preocupación por el lugar de las mujeres en el mundo, pintando a personajes femeninos de diverso origen literario o mitológico como en las acuarelas que realiza en esa primera etapa llamadas “Hermanas de la luna”. Además, empiezan a aparecer también en su producción diversas criaturas que funcionan como álter ego, en especial animales como la hiena y el caballo presentes en sus primeras obras literarias como “La debutante”.
Hacia mediados de los años 30, la artista entra en contacto con el movimiento artístico del Surrealismo a raíz de la visita que hace a la primera exposición surrealista, que se celebra en tierras británicas, y a la vinculación que establece con el pintor Max Ernst. Es tan fuerte el nexo de unión entre ambos, que se van a vivir juntos al sur de Francia donde emprenden una etapa de producción artística conjunta. Además, a finales de esos años 30 participa en la Exposición Internacional de Surrealismo en París, la cual marca un nuevo rumbo en su vida y su producción artística.
Tras el estallido de la Segunda Guerra Mundial y la detención de su compañero, el pintor Max Ernst, la artista se ve obligada a huir hacia España, lugar en el que se producirá un hecho que le marcará para siempre, la violación que sufre por parte de paramilitares carlistas en la ciudad de Madrid. Este hecho tan terrible, probablemente, es el que origina su ingreso en un sanatorio de Santander. Durante su estancia allí, va a escribir acerca de sus estados de ánimo y de salud mental en una obra llamada “Memorias de abajo”, además de realizar numerosos dibujos y pinturas como “Abajo” (1940). Esta obra pictórica es la ilustración del proceso de recuperación de la artista que pasa por una identificación entre ella y el mundo en guerra, visto como un cuerpo enfermo habitado por diversos personajes imaginarios, como los que están en este retrato grupal. La artista, autorretratada a la derecha, oprimida en un vestido alado, junto a un caballo petrificado, está acompañada de otras criaturas. El grupo parece estar en los jardines exteriores del sanatorio y se puede tratar del diálogo de todas las voces de su interior.
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| "Abajo" (1940) // Leonora Carrington. |
Después de su paso por el sanatorio de Santander, y antes de que su padre la ingrese en otro sanatorio, se va a Nueva York junto a su marido, el escritor y poeta Renato Leduc. Allí va a tratar de alejarse de momentos del pasado que la atormentan y se va a reencontrar con viejos compañeros del movimiento surrealista. Durante su corta estancia en Nueva York, la artista va a desarrollar una gran producción pictórica elaborando experiencias pasadas como los traumas que ha ocasionado la guerra y el posterior exilio a otros países como podemos ver reflejado en obras como “Artes, 110” (1944), su enfermedad mental y estancia en el sanatorio o el tema referente a su familia de origen.
En esa vuelta a los orígenes, empieza a realizar diversas pinturas que son en cierta forma un regreso al pasado, generado en cierta forma por su experiencia con la maternidad. Desde el año 1943 ya reside en Ciudad de México, y desde allí tiene regresiones constantes a su niñez en la casa familiar de Crookhey Hall que podemos ver reflejadas en “Dormitorio infantil” (1947) o también obras como “La casa de enfrente” (1945) en la cual refleja sus regresiones al pasado y sus intereses y obsesiones. En cuanto a las regresiones al pasado, en la casa que aparece aquí que está abierta en canal, podemos ver: la mansión de la infancia, la casa que comparte con Max Ernst en el sur de Francia, el sanatorio donde es internada en Santander y también la que ha fundado en México cuando realiza la obra. La propia casa vista desde fuera, funciona aquí como metáfora de la mente y de la memoria. En referencia a sus intereses y obsesiones, aparecen como símbolos: el caballo de juguete, la niña que llora, la mujer postrada en una cama, las tres hechiceras en torno a un caldero o el álter ego de la propia artista, el caballo representado como sombra.
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| "La casa de enfrente" (1945) // Leonora Carrington. |
A finales de estos años 40 se va a producir un hecho importante en su vida, la celebración de su primera exposición individual en la Pierre Matisse Gallery de Nueva York con el apoyo de su amigo y mecenas Edward James.
Para Leonora Carrington, la figura de la mujer es muy importante en su vida y en su producción artística. Le fascina la mujer como heroína, unida a manifestaciones divinas que encuentra en lecturas de obras literarias, en esos relatos la mujer cobra un aura sagrada y omnipotente. Esta figura, unida al sentimiento político que va a tener la artista en la década de los años 60 gracias a los movimientos feministas, va a estar muy presente a lo largo de su producción artística. Una de las principales preocupaciones de la artista era el derecho de la mujer a decidir sobre su cuerpo. En la obra “Las magdalenas” (1986) muestra a tres generaciones de mujeres: la más anciana entrega a la más joven lo que parece una perla de la sabiduría, que es en realidad una píldora anticonceptiva. Al contenido político se suma un homenaje a una figura que le resulta fascinante: María Magdalena. La artista tenía la convicción de que la salvación del planeta estaba en manos de las mujeres y plasmó el anhelo de una espiritualidad basada en lo femenino. Esta obra enfatiza el papel de las mujeres ancianas a la hora de transmitir sus poderes a las siguientes generaciones.
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| "Las magdalenas" (1986) // Leonora Carrington. |
Interesada en temas del saber oculto, aparecen en sus obras referencias al mundo de la magia, la alquimia o la astrología junto con el tarot y otras artes adivinatorias. Además, también muestra fascinación por relatos mitológicos asociados a las corrientes esotéricas de la Antigüedad. Ese profundo interés por la magia y el ocultismo era entendido como una herramienta de recuperación de poderes femeninos censurados.
En esta línea de lo esotérico, los animales (reales o mitológicos) son el tema más recurrente en su producción artística. Criaturas híbridas, mitológicas y fantásticas que imaginaba desde su infancia cuando inventaba animales que provenían de otro planeta. Tal es la conexión que la artista mantuvo con los animales que en muchas de sus obras se autorretrata enfundada en cuerpos de diversas criaturas creando un mundo fantástico.
Hasta el final de sus días, estuvo residiendo en México, lugar que también influyó en gran parte de sus obras como los vestigios arqueológicos y mitologías vivas mesoamericanas. En esta región se volvió a reencontrar con compañeros pertenecientes al movimiento surrealista siempre presente en su vida.
Datos útiles
Lugar: Fundación Mapfre
Dirección: Paseo de Recoletos, 23 – 28004 (Madrid)
Web: https://www.fundacionmapfre.org
Fechas: 11 de febrero al 7 de mayo de 2023
Transporte: Autobuses: 5 – 14 – 27 – 37 – 45 – 53 – 150
Metro: Línea 4 (Colón), línea 2 (Banco de España) y línea 5 (Chueca)
Cercanías: C-2, C-7, C-8 y C-10
Precio: Entrada general (5 euros)
Entrada reducida (3 euros)
Horarios: Lunes (excepto festivos) de 14:00 a 20:00 h.
Martes a sábados de 11:00 a 20:00 h.
Domingos y festivos de 11:00 a 19:00 h.


