Abril de 2014 - Madrid.
Nos encontramos con Vicente Vallés, periodista y
actual presentador de los servicios informativos de Antena 3. Su trayectoria
profesional está marcada por haber trabajado en medios de comunicación muy
importantes como la Cadena Ser, Telecinco o TVE. Muy buenas tardes y gracias
por atendernos.
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| Vicente Vallés. |
Para
comenzar, nos gustaría preguntarle, ¿En qué momento de su vida se dio cuenta de
que quería ser periodista? ¿Qué le impulsó a dedicarse a esta profesión?
En mi familia no había periodistas antes que yo
llegara y me empeñara en esto, pero si había en mi casa una tendencia muy
habitual de siempre comprar periódicos todos los días, mi padre los compraba
siempre y yo me sentaba a leerlos muchas veces cuando era un niño a echar un
vistazo al periódico y quizás desde ahí tuve la tentación de dedicarme a esto.
Y sí, recuerdo un momento cuando yo tenía once o doce años, un profesor nos
mandó hacer un ejercicio, una entrevista simulada con algún personaje que
quisiéramos o que nos pareciese interesante, lo hice, me puso muy buena nota y
me gustó aquello, de manera que a partir de ese momento me empezó a interesar
un poquito más y luego ya tenía muy claro, cuando me tocó decidir qué carrera
quería hacer, que quería hacer periodismo.
¿Cuáles
fueron sus primeros inicios en el periodismo? ¿Dónde comenzó sus prácticas?
Bueno, pues como casi todos en esta profesión y como
vosotros cuando empecéis, terminéis la carrera y podáis tener la posibilidad de
tener una beca en algún sitio o tener prácticas. Yo empecé a hacer prácticas en
algunos periódicos, cosas pequeñas y luego conseguí una beca, yo creo que ya no
se dan, pero bueno en aquella época sí, en la Cadena Ser, se llamaba Gabinete
de la Ser y daban quince becas a quince estudiantes en el primer curso de carrera o recién
terminada la carrera. Y cada año daban quince y
duraba todo el curso, desde octubre hasta junio. Y luego normalmente,
conseguía quedarme en prácticas hasta el año siguiente y tuve la suerte de
poder entrar ahí. Cuando terminé las prácticas en verano fue justo cuando se
creó el programa que hizo Iñaki Gabilondo por muchos años, Hoy por hoy, que
ahora lo hace Pepa Bueno, tuve la suerte de que quisiera que me quedara
trabajando en ese programa y estuve un año. Ya había conseguido entrar en TVE
haciendo otras pruebas, pero digamos que esos fueron los primeros años, los
primeros inicios, los primeros trabajos que pude hacer.
¿Qué
le hizo decantarse, especializarse por la información política nacional?
Siempre me interesó mucho la información política,
quizás porque cuando yo era un adolescente y entraba en la universidad eran los
años de la efervescencia política, de la transición, y aunque no siempre a la
gente más joven le interesa la política,
a mí sí me interesó desde el primer momento. Así que, siempre tuve muy claro
que quería hacer información política, aunque luego estuve algún tiempo haciendo información
deportiva, a mí me encantan los deportes y quiero saber más de deportes que
casi de otra cosa, pero no quería dedicarme a la información deportiva a pesar
de que tuve una oportunidad laboral de hacer información deportiva y la
aproveché y estuve un tiempo haciendo deportes, pero sí que siempre he tenido
un interés más profesional por la información política y he tenido la gran
suerte de haberme podido dedicar mucho tiempo a ella.
Usted
que ha estado en las principales cadenas de televisión de este país, tanto
privadas como públicas (TVE, Antena 3, Telecinco, Telemadrid) ¿Alguna vez no le
han dejado ejercer su profesión con total libertad? ¿Ha tenido que seguir los
puntos que dictaba la cadena en cuestión?
No, lo que siempre hay, y eso hay que tenerlo en
cuenta, son discusiones sobre qué es lo correcto en cada momento y uno tiene
que ser lo suficientemente respetuoso con la opinión de los demás como para
saber que no siempre estás en el uso de la razón al cien por cien, lo que no
quiere decir que pierdas tu punto de vista. Yo siempre defiendo mi punto de
vista pero también acepto y entiendo que los demás defiendan el suyo y que
muchas de las cosas que me puedan decir pues también tienen su punto de razón,
de manera que, si por ejemplo el informativo de mediodía que hacemos ahora en Antena
3, en esta misma sala nos reunimos todas las mañanas unas veinte personas, yo
soy el que toma la última decisión sobre qué va y qué no va en la escaleta del
informativo, pero muy a menudo van cosas que a mí en principio no me interesan
o no me parecen muy relevantes, pero veo que sí que hay otras personas que
creen que eso tiene interés y, lógicamente acepto eso porque yo no hago el
informativo solamente para que me guste a mí, sino para que le guste a la mayor
cantidad de gente posible. Y entiendo que, si hay mucha gente en esta sala a la
que le parece interesante aquel tema, aunque a mí no me interese, seguramente
es porque el que está equivocado soy yo. Así que hay que aceptar siempre que
hay otras opiniones que también tienen su punto de razón.
¿Qué
destacaría de su experiencia como corresponsal en EEUU? ¿Piensa que se deberían
establecer más medidas de seguridad para las personas que desempeñan este
trabajo?
Bueno, para empezar tengo que intentar corregir un
equívoco que le ha pasado a mucha gente y es pensar que yo he sido corresponsal
en EEUU. Podríamos decir que he sido
corresponsal a tiempo parcial porque he ido muchas veces a cubrir muchas
informaciones pero nunca he estado como un corresponsal fijo, en realidad
porque no quise, no porque no me lo propusieran, porque hubo un momento en mi
carrera profesional en que se me propuso, de hecho estaba allí en ese momento
cubriendo las elecciones generales del año noventa y dos, las elecciones
generales presidenciales que ganó Clinton. Cuando se celebraron las elecciones
estuve allí un par de semanas más, estuve después cubriendo los primeros actos
siguientes a las elecciones. Me propusieron formalmente que me quedara y me lo pensé, es algo muy atractivo la verdad,
muy llamativo y profesionalmente es algo
que atrae mucho, pero era todavía muy joven y pensé que si mi objetivo era
dedicarme a la información política nacional, si me quedaba allí en EEUU
durante más tiempo, seguramente iba a tener que prescindir de esa idea que
tenía. Y aunque me gustaba mucho y me sigue gustando mucho y he tenido la
suerte de poderme dedicar episódicamente a la información de la política
norteamericana que me interesa mucho, yo quería prosperar también aquí. Digamos
que ahí ya asumí riesgos porque no es tan fácil que te ofrezcan ser
corresponsal en EEUU, y es muy atractivo serlo la verdad, y a lo mejor dejé
pasar una buena ocasión, pero bueno al final elegí otro camino y aquí estamos.
En
su etapa como subdirector del Canal 24 horas de TVE ¿Cómo fue su experiencia
como presentador de La Noche en 24 horas? ¿Cree que el programa mantiene la
misma línea? ¿Qué opina de Sergio Martín Herrera como actual presentador?
A mí me gustaba mucho hacer La noche en 24 horas,
igual que me gustaba también mucho hacer La mirada crítica en Telecinco. Es un
formato de programa distinto del que hago ahora. Cuando hacía esos programas la
verdad es que también echaba un poco de menos la adrenalina de la noticia pura
y dura del que hago ahora en el informativo de las tres en Antena 3. Pero bueno,
es un formato menos encorsetado que el del informativo puro y duro porque te
permite hacer entrevistas, es más dinámico, permite hacer
tertulia...lógicamente un informativo no está hecho para eso. Un informativo es
un formato distinto que lo que permite es narrar noticias. Lo bueno que tiene
esto también es que para un periodista, especialmente en el informativo del
mediodía, es eso, es la adrenalina de la noticia de última hora, porque el
informativo del mediodía lo estás haciendo cuando muchas noticias están
ocurriendo todavía en ese momento o acaban de terminar o ni siquiera han
empezado, con lo cual, es el periodismo puro y duro de la noticia de última
hora que también para los periodistas es algo siempre muy emocionante. Lo sigo
de vez en cuando, pero tengo como norma habitual no hablar de los compañeros a
los que dejo después de haberme marchado. Me ha ocurrido ya dos o tres veces.
Yo he visto el programa muchas veces y a mí me gusta y lo sigo periódicamente.
¿Cuál
es la principal diferencia que encuentra entre un programa de debate como La
Noche en 24 horas y un noticiario como el de Antena 3?
Hay una característica del informativo del mediodía,
da igual en que cadena se haga, que es que, es el único informativo del día (de
cualquier hora del día) que empiezas a elaborarlo cuando todavía no ha pasado
nada. Nosotros empezamos a hacer la escaleta del informativo de las tres de la
tarde cuando no ha habido ninguna noticia todavía, a lo sumo a lo mejor alguna
noticia que se haya producido en nuestra madrugada, por la noche, por la tarde
en América (por ejemplo) pero muy pocas noticias. Entonces lo hacemos con
suposición de noticias, con previsiones de lo que va a ocurrir. Puedes prever
algunas cosas, otras no, otras te las vas a encontrar durante la mañana porque
no estaban previstas. De manera que, ya digo que es el único informativo que
empieza a prepararse cuando todavía no han ocurrido las cosas, y eso le da una
circunstancia muy peculiar respecto al resto de los informativos.
Ha
estado en todos los medios de comunicación (prensa, radio y televisión),
¿Piensa que el medio televisivo es el más complejo? ¿Ha tenido alguna
experiencia frustrante en el mismo?
Tecnológicamente sí es el más complejo porque influye
la palabra hablada, la imagen, el sonido, entonces sí que tecnológicamente es
el más complejo. Requiere también a su vez el trabajo de mucha más gente, toda
bien conjuntada para que aquello resulte, cosa que ocurre también pero en menor
medida en la prensa o en la radio, y bueno tiene un lenguaje propio. El
lenguaje audiovisual tiene un lenguaje propio que hay que manejar lo mejor
posible, es algo que se va aprendiendo con el oficio y esa es una peculiaridad
evidente de la televisión. La radio tiene una magia que no tienen otros medios,
y yo disfruto mucho cuando hago cosas en radio. Y la prensa es la madre de
todos nosotros, la prensa escrita, aunque ahora está la pobre sufriendo muchísimo con las nuevas
tecnologías. Se venden muy pocos periódicos y me temo que la cosa no va a
mejorar, por desgracia, en lo que se refiere a lo que es el periódico de papel.
Otra cosa es Internet, en Internet sí que va a prosperar seguro. Pero lo que es
el periódico de papel.... seguramente estemos viviendo quizás los últimos años
de venta en masa de periódicos de papel, ya veremos en qué manera queda, ojalá
quede mucho porque ya me gustaría que así fuera pero lo veo difícil. Pero
bueno, tiene la influencia más grande sobre el resto de los medios que está
siempre en letra impresa.
Ahora
tenemos más canales de información que nunca, pero ¿Implica esto que estamos
mejor informados?
No necesariamente. Yo creo que estamos bien informados
en general, aunque hay que saber dónde informarse. Y eso lógicamente es una
decisión que queda al libre albedrío de cada persona, de decidir dónde se
informan. Aunque es cierto también – y eso es algo que debe analizar todo el
mundo en primera persona - que a menudo hay un sector de público: espectadores,
lectores, oyentes… que busca información allá donde cree que esa información va
a coincidir con su punto de vista. Incluso las noticias, no digo opiniones, las
noticias que no les gustan porque no van bien con su punto de vista las
rechazan, y culpan a quienes las cuentan por contarlas. Esto es muy habitual,
es una desgracia que tenemos, y no pasa solamente aquí, pasa en muchos sitios,
pero es algo que creo que debemos reflexionar todos sobre ello. Una cosa son
las noticias puras y duras, las noticias no son opinables, las noticias son lo
que son y luego están las opiniones. Las opiniones, está bien que se busque
cada uno la que quiera, aunque está muy bien también oír diferentes opiniones y
luego tener tu propio punto de vista construido en función de las cosas que
lees, que oyes y que ves.
¿Qué opina sobre el cierre de nueve canales de TDT
sentenciado por el Tribunal Supremo?
Bueno, es una situación la verdad bastante insólita,
porque el Gobierno anterior hizo una ley en función de su criterio político, la
impuso a las cadenas privadas de televisión, también a las públicas - que
lógicamente no tenían otro remedio que aplicarla - la aplicaron y como la ley
estaba mal hecha. Ahora todo aquello o buena parte de aquello no se puede
seguir adelante con ello porque estaba mal hecho desde el punto de vista legal
y las empresas que no tienen culpa de eso tienen que sufrir las consecuencias
ahora. Lo ideal es que las leyes cuando se hacen se hagan bien, se hagan
correctamente y no supongan un perjuicio para empresas. Ya al margen de estas
empresas audiovisuales, en cualquier ámbito, en
cualquier sector para que las empresas no tengan que sufrir las
consecuencias de leyes que están mal hechas. Las leyes hay que hacerlas bien,
todo el mundo tiene que cumplirlas como debe ser y por supuesto, también hay
que cumplir las decisiones de los tribunales de justicia. Pero lógicamente un
tribunal de justicia no dirá que algo está mal hecho si no está mal hecho. Eso
estaba mal hecho, pero mal hecho por parte de quien hizo la ley, no de quien la
aplicó.
¿Podría
contarnos alguna anécdota que haya vivido ante las cámaras?
Podría contaros muchas. Los peores momentos son
aquellos en los que te das cuenta de que te acabas de equivocar en algo. Cuando
te sale mal una frase, cuando utilizas
una palabra que no es la que querías decir pero te sale y no sabes por qué pero
vas a decir algo y dices otra cosa, esto pasa de vez en cuando. Ahora ya, en
estos tiempos además, cuando te pasa eso eres carne de youtube, inmediatamente
acabas colgado por alguien en “el ridículo para toda la vida”. Recuerdo que una
vez, además con mala suerte, se me secó
la garganta de repente y me quedé sin voz durante unos segundos. Digo con mala
suerte porque casualmente ese día presentaba yo sólo el informativo, no estaba
mi compañera Lourdes, porque si se hubiera producido cualquier otro día en el
que hubiese estado ella, pues simplemente cambias la cámara y lee el otro la
entradilla, pero me pasó justo un día en el que no estaba. Fue hacia el final
del informativo y de repente, mientras leía, noté que me iba quedando sin voz
porque se me había secado la garganta, intenté llegar al final pero no pude y
entonces ya me cubrieron con imágenes. Además, no tenía agua alrededor, con lo
cual no pude beber hasta que vino alguien corriendo y me trajo una botella y ya
pude recuperar un hilo de voz justo para despedir el informativo. Por suerte,
era el final del informativo, que podía haber sido peor si me hubiera ocurrido
al principio. Se pasa mal. Eso me ha ocurrido yo creo un par de veces, la
última ha sido aquí en Antena 3 y otra vez yo creo que me pasó en TVE en La
noche en 24 horas. Lo que pasa es que allí era menos problemático porque como
había varias personas en la tertulia pues me callé un rato y ellos empezaron a
hablar y ya está. Pero aquí estaba yo sólo, no había alternativas.
¿Cuál
ha sido el mejor momento o etapa de su vida como periodista? ¿Y por qué? ¿Y el
peor momento o etapa que más le ha costado llevar como profesional?
Como dicen los optimistas, yo espero que el mejor
momento esté por llegar. No sé, no diría
que ha habido un mejor momento. Ha habido algunos momentos que me han
gustado especialmente por diferentes motivos.
Uno de ellos quizás, pues cuando estuve en EEUU,
cuando cubrí mi primera campaña electoral americana que fue en el año 1992 y
fue una experiencia muy interesante de cubrir. También, pues cuando cubrí las
primeras elecciones en España que me tocó cubrir cuando era muy jovencito. Y
mucho antes, cuando hice deportes, por ejemplo, pues cubrí unos Juegos
Olímpicos, tuve la suerte de poder hacerlo y fue emocionante. Eran unos Juegos
Olímpicos de invierno y yo no tenía ni idea de deportes de invierno, me los
tuve que aprender para aquello, aprendí algunas cosillas. Y bueno, luego
algunos momentos de los programas que he dirigido, pues algún momento de La
mirada crítica, alguno de La noche en 24 horas… Algunos programas concretos de
los que me siento especialmente satisfecho. Hubo uno en Telecinco, creo que era
el aniversario de las primeras elecciones democráticas del año 1977, en el que
reuní a Manuel Fraga con Alfonso Guerra, Santiago Carrillo y Marcelino Oreja.
Los cuatro juntos allí, un programa especialmente interesante. Hubo otro
parecido con motivo de un aniversario del 23-F
en La noche en 24 horas y aquí, en Antena 3, por ejemplo en las últimas
elecciones americanas que ganó Obama otra vez estuve allí también y fue un
momento muy interesante. Y bueno, son episodios que te gusta recordar.
Y luego, dos muy tristes: Uno el 11-S que lo cubrí en
Nueva York y otro el 11-M que lo cubrí aquí. Bueno, son informativamente dos
momentos especialmente relevantes pero que uno prefiere no tener que contar si
puede evitarlo.
En
sus años de profesión y dedicación al periodismo, ¿Podría nombrarnos algún
compañero, también periodista, que le haya enseñado alguna lección y del que
haya aprendido cosas nuevas, en el ámbito profesional, o con el que haya vivido experiencias que le hayan servido y
ayudado como periodista?
Bueno, en realidad yo creo que no ha habido un solo
compañero con el que haya trabajado del que no haya aprendido algo y sigo,
porque esta es una profesión como otras muchas en las que el oficio se sigue
construyendo todos los días. Pero quizás, volviendo al principio de mi andadura
profesional, hubo dos personas de las que aprendí muchísimo: Uno fue Iñaki
Gabilondo, con el que tuve la suerte de trabajar durante un año y otro, Fermín
Bocos, con el que trabajé justo antes de trabajar con Iñaki Gabilondo durante
un verano en Hora 25, en la Cadena SER y gracias a él empecé a entender la diferencia entre contar las
cosas y saber dónde está la noticia, entre cubrir una noticia y saber cuál es
el titular de esa noticia. Aprendí a titular, que es uno de los aspectos de
esta profesión más complicados. Dónde está la noticia dentro de esa noticia,
cuál es la principal historia que tenemos que contar, cuál es el titular de esa
historia... Y con él aprendí mucho de ese mecanismo de encontrarle un titular a
cada noticia y es una cosa que siempre le estaré agradecido a él y también a Iñaki
Gabilondo con el que trabajé después.
Se
dice que los presentadores de televisión ganan mucho dinero. ¿Es eso cierto?
Los habrá que
sí. En estos tiempos casi cualquiera que tenga un trabajo un poquito relevante
tiene una suerte que mucha gente no tiene. Algunos, porque tienen un trabajo
poco relevante, otros, porque tienen un trabajo muy mal pagado, que es una
inmensa mayoría de la gente que tiene trabajo ahora, que tiene todavía la
suerte de tener trabajo y luego ya, si lo comparamos con que no han conseguido
entrar en el mercado de trabajo o los que han salido del mismo y no consiguen
volver a entrar, pues, cualquier cosa que se pueda decir en ese sentido no
tiene mucho sentido por mi parte. Lógicamente también hay que diferenciar. En
periodismo, los presentadores periodistas no son iguales que los presentadores
de otro tipo de programas. Hay programas que por su incidencia de otro tipo de
programas, de espectáculo y demás tienen otro tipo de formatos salariales.
También, porque quizás son menos fijos. Los programas de entretenimiento tienen
un riesgo añadido en la televisión y es que, en cuanto dejan de funcionar,
desaparecen incluso de la parrilla, no es que cambien al presentador, es que
directamente el programa desaparece. Entonces, esto hay que verlo así, en estos
términos y, lógicamente yo tengo la suerte, no sólo de tener un trabajo, sino
además de tener un trabajo de cierta relevancia después de muchos años de
profesión y entiendo que cualquiera pueda mirarnos como gente privilegiada y no
diré que no somos privilegiados. La verdad es que, en estos tiempos, cualquiera
que tenga un trabajo es un privilegiado y cualquiera que tenga un trabajo
especialmente relevante como éste pues es todavía más privilegiado. Yo, así me
siento también, me siento un privilegiado.
¿Podría
facilitarnos algunos consejos a los que estamos estudiando esta carrera, en un
momento tan difícil como en el que nos encontramos ahora?
Primero, todos los periodistas que he conocido hemos
pensado, cuando terminábamos la carrera, que iba a ser dificilísimo conseguir
un trabajo y todos teníamos razón. Es difícil conseguir un trabajo, pero
también casi todos, al final, lo hemos conseguido. La mayor parte de mis
compañeros de promoción han acabado trabajando en esto. Algunos de los que no
han acabado trabajando en esto es porque no quisieron, encontraron otras vías
laborales, otros caminos y decidieron no dedicarse a esto, no porque no hubieran
podido hacerlo y generaciones posteriores han tenido dificultades y también lo
han conseguido. Esto no significa que ésta no sea una situación de especial
dificultad, lo es y, ahora mismo, los medios no están para tirar cohetes en lo
que se refiere a contrataciones y demás, y las contrataciones que se hacen no
siempre son en las mejores condiciones laborales para quienes acceden al
mercado de trabajo, pero insisto en que la mayoría de los que estáis ahora en
la facultad antes o después conseguiréis un puesto de trabajo y luego también
depende del talento de cada cual llegar más o menos lejos en la profesión.
El consejo que yo doy casi siempre a quienes venís,
por ejemplo en prácticas en los veranos algunos con los que he trabajado, es
que no os obsesionéis mucho con las cuestiones tecnológicas, que son
importantes, sin duda, pero quienes estáis ahora en la franja de edad de los
veinte pocos años estáis ya muy acostumbrados a cambiar de maquinaria cada dos
por tres y fácilmente os adaptáis a las novedades que hay de software, de
edición, de vídeo y cualquier cosa, eso en lo que se refiere a la televisión.
Eso es muy poco preocupante para mí, a mí lo que me preocupa es que los
periodistas que venís a trabajar con nosotros, por ejemplo en las prácticas de
verano, sepáis de lo que habláis. Eso no se aprende tan rápidamente como
manejar el último software para editar vídeo, eso en dos días lo habéis
aprendido. Esto es un trabajo diario en el que hay que insistir mucho, en el
que no hay que parar nunca y yo tampoco. Los conocimientos no se tienen por
ciencia infusa. Hay que darle y darle, estar muy pendientes siempre de las
noticias, de los periódicos, de las televisiones, de la información… para que
al menos las cosas te suenen y yo con eso me conformo para quienes están
empezando, con que les digas el nombre de alguien y por lo menos les suene
porque sepan que es alguien que está en las noticias habitualmente. Entonces,
eso es lo más importante.
Para
finalizar, ¿Podría decirnos alguna frase que recuerde y le ayude a motivarse en
su trabajo?
Bueno, hay algo que sí me repito de vez en cuando y
es: “Cuando ves que algo es muy complicado, asumir que es complicado pero negar
que sea imposible”. Podemos hacer esto mejor, va a ser difícil que lo hagamos
mejor, no porque no sea mejorable sino porque a lo mejor tenemos serias
dificultades, sean de tipo técnico o de tipo humano, para poder hacer algo así
mejor pero, muchas veces te piensas que es algo imposible y resulta que no lo
era. Poniéndole un poquito más de esfuerzo, poniendo un extra de motivación en
los equipos… Hay que tener en cuenta, como decía antes, que somos muchos
trabajando por una cosa. No es el trabajo de una sola persona, sino el trabajo
de muchas personas. Todo tiene que engarzar bien, todo tiene que funcionar de
una manera conjuntada. El error de una sola persona se convierte en el fallo
del programa y entonces, todo el mundo tiene que estar muy encima de las cosas
para que nada falle y que todo resulte. De manera que, cuando un programa
termina y ha salido todo más o menos bien pues, te quedas muy contento y bueno,
luego el porcentaje de veces en que algo falla es muy amplio. Muchas veces la
gente no se da cuenta pero nosotros sí y no nos gusta que eso ocurra. De manera
que, puede no ser fácil pero casi nada es imposible. Siempre hay que intentar
dar un paso más en el esfuerzo.
Muchas gracias.
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