Diciembre de 2013 - Madrid.
Pablo
Berástegui: "Ser gestor cultural tiene mucho que ver con compartir tus
aficiones y trasladar a los demás lo que te interesa".
Pablo Berástegui estudió periodismo, producción
audiovisual y relaciones públicas. Más tarde, trabajó como reportero de
televisión en Chile. Compaginó sus estudios de máster en gestión cultural en la
Universidad Complutense de Madrid con su trabajo como gestor cultural en
Navarra. Poco después, empezó a trabajar en una empresa de gestión cultural
llamada La Fábrica. Entre sus proyectos realizados destacan: Photoespaña y La
Noche en Blanco. En 2008 entra a formar parte del proyecto de Matadero de
Madrid donde ha estado cuatro años. En 2012 cambia de institución y se instala
en el Centro Cultural Conde Duque como coordinador general, cargo que ocupa
actualmente.
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| Pablo Berástegui. |
¿Cuándo
se dio cuenta de que la gestión cultural era su gran vocación?
La verdad es que siempre he tenido mucha afición por
la cultura: el teatro, la música, la literatura… Todos los conocimientos que
adquirí a través de mi curiosidad por la cultura, fueron útiles para conseguir
un puesto de trabajo en el Gobierno de Navarra como técnico de gestión
cultural. Me ofrecieron la posibilidad de organizar un festival de verano con
muy poco tiempo y no pensaba que te podían pagar un sueldo por hacer algo tan
idílico, entonces decidí que la gestión cultural era algo que se adecuaba muy
bien a mi perfil y de alguna manera, siempre tengo interés por lo social, por
comunicar, por transmitir lo que me interesa a los demás. Y pienso que ser
gestor cultural tiene mucho que ver con compartir tus aficiones y trasladar a
los demás lo que te interesa. Después hice un máster en gestión cultural que
tiene la Universidad Complutense especializado en música, teatro y danza
mientras trabajaba en el Gobierno de Navarra. Cuando terminé el máster empecé a
trabajar en una empresa de gestión cultural llamada La Fábrica y gracias al
fundador y director de esta empresa aprendí casi todo lo que sé ahora mismo de
gestión cultural y a raíz de ahí entré en una rueda de trabajos de gran complejidad
y de gran dimensión como por ejemplo: Photoespaña (el más llamativo y el de
mayor escala), la Noche en Blanco, Matadero y Conde Duque que es donde estoy
actualmente.
¿Qué
tipo de institución es Conde Duque?
Esta institución es pública, pertenece al Ayuntamiento
de Madrid. Realmente queremos hacer público lo público, que el mayor número de
personas se puedan beneficiar de este trabajo de gran remodelación que es
extraordinario en el que, con los impuestos de todos, se ha invertido un montón
de dinero. Entonces, el planteamiento que hacemos desde Conde Duque es ese, que
el mayor número de personas se beneficien de esta manera que tenemos de
entender la cultura como una forma de conocimiento. Somos una institución que
da servicio a la ciudad y nuestra oferta está diseñada para cubrir todas sus
necesidades. Nuestra ambición es que, a través de nuestra línea de programación
podamos ganar cierta trascendencia, cierto reconocimiento nacional e incluso
internacional. Sin embargo, con una economía escasa en recursos y pensando en
lo que podemos controlar mejor y tenemos más acceso, hemos decidido hacer un
especial hincapié en asentarnos y tener un cierto enraizamiento local antes de
ambicionar en tener autoridad internacional.
Desde
que está en este Centro, ¿Cuál ha sido su principal objetivo?
El Centro Cultural Conde Duque era un proyecto que no
tenía una dirección muy clara, no tenía un rol muy claro en la oferta de la
ciudad, entonces deciden desde el Ayuntamiento de Madrid que, como tengo
experiencia en trabajar en proyectos complejos y como tengo capacidad para ayudar
a poner de acuerdo a personas muy diferentes, podría ayudar a desarrollar este
proyecto y me invitan a venir aquí. Mi primera misión aquí ha sido pensar cuál
iba a ser el posicionamiento de Conde Duque respecto a los otros espacios
culturales que tiene la ciudad, en particular: Centro-Centro (Palacio de
Cibeles) y Matadero. Entonces pensamos
qué podríamos ofrecer, qué nos estaban ofreciendo desde el ámbito municipal y
también en relación con la oferta que nos daba la ciudad que es interesante
(aunque está en una situación complicada). Llevamos un año redefiniendo cuál es
nuestro rol en la ciudad, luego empezando a hacer actividades de acuerdo a
nuestra nueva visión y a nuestra nueva misión que tiene mucho que ver con
entender la cultura como una forma de conocimiento y con mostrar los procesos,
dijéramos con una pedagogía de lo que serían las distintas especialidades
artísticas y con una vocación muy clara de apertura del centro al barrio de
Universidad y a los agentes culturales que son muy interesantes: desde los
conservatorios, pasando por la escuela de música creativa hasta artistas
particulares.
Esta
institución cultural, ¿Qué alberga en su interior y qué nos ofrece?
Llevamos casi doce meses trabajando en poner en valor
un patrimonio que está aquí escondido, pasa desapercibida en la ciudad la
escala que tiene este edificio. Aquí tiene su sede la Biblioteca Histórica de
la ciudad que tiene un legado muy interesante, el archivo de Villa que tiene
toda la documentación referida a la ciudad desde el siglo XII, la hemeroteca
que es la mejor hemeroteca de lengua hispana del mundo, tiene una biblioteca
musical, el Museo Municipal de Arte Contemporáneo y también los equipamientos
de programación cultural de los que soy responsable. Soy el coordinador porque
la idea es que podamos trabajar como un todo compacto en el que cada una de
estas organizaciones tiene su propia dirección, sus propios recursos humanos y
económicos. La idea es buscar formas de colaboración y de favorecer la
visibilidad del proyecto.
¿Cuál
ha sido la obra o actividad más importante que han realizado?
Como actividad que hayamos desarrollado, una de
nuestras prioridades era establecer unos buenos vínculos con el entorno, con
los agentes culturales que nos rodean… Muchos de los establecimientos
comerciales y hosteleros de este entorno habían vivido siempre a la sombra de
Conde Duque, habían sido siempre un gran catalizador de público y al estar la
institución cerrada cuatro años por obras de renovación, habían sufrido mucho a
nivel económico porque había bajado mucho el influjo de personas además de la
gran crisis económica. Entonces, de la actividad que me siento más orgulloso es
de haber participado y de haber sido capaz de ganarnos la confianza de una
plataforma que reúne a muchos agentes culturales y sociales de este barrio.
Organizamos una primera actividad en el mes de mayo de 2013 coincidiendo con
las fiestas auto-gestionadas del barrio, hicimos un proyecto expositivo que se
llamó “Haciendo barrio” que consistió en una convocatoria pública de todos
aquellos artistas que residen en este barrio o personas con intereses
artísticos, porque participaron desde señoras jubiladas que daban clases de
pintura en el centro social a artistas urbanos muy rompedores. En total,
participaron ciento ochenta artistas distintos, entendiendo como artistas
personas profesionales y no profesionales. Hicimos una exposición muy bonita,
de gran calidad, muy heterogénea, el resultado fue muy vibrante y de alguna
manera ponía de manifiesto que una institución como ésta tiene que abrirse y
encontrar vías para que los ciudadanos puedan hacer actividades en la misma.
Esta actividad funcionó muy bien y no descartamos hacer más próximamente.
Muchas gracias.
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| Fachada del Centro Cultural Conde Duque. |


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