lunes, 6 de noviembre de 2017

Entrevista a Pablo Berástegui, coordinador general del Centro Cultural Conde Duque.

Diciembre de 2013 - Madrid.


Pablo Berástegui: "Ser gestor cultural tiene mucho que ver con compartir tus aficiones y trasladar a los demás lo que te interesa".

Pablo Berástegui estudió periodismo, producción audiovisual y relaciones públicas. Más tarde, trabajó como reportero de televisión en Chile. Compaginó sus estudios de máster en gestión cultural en la Universidad Complutense de Madrid con su trabajo como gestor cultural en Navarra. Poco después, empezó a trabajar en una empresa de gestión cultural llamada La Fábrica. Entre sus proyectos realizados destacan: Photoespaña y La Noche en Blanco. En 2008 entra a formar parte del proyecto de Matadero de Madrid donde ha estado cuatro años. En 2012 cambia de institución y se instala en el Centro Cultural Conde Duque como coordinador general, cargo que ocupa actualmente.

Pablo Berástegui.



¿Cuándo se dio cuenta de que la gestión cultural era su gran vocación?

La verdad es que siempre he tenido mucha afición por la cultura: el teatro, la música, la literatura… Todos los conocimientos que adquirí a través de mi curiosidad por la cultura, fueron útiles para conseguir un puesto de trabajo en el Gobierno de Navarra como técnico de gestión cultural. Me ofrecieron la posibilidad de organizar un festival de verano con muy poco tiempo y no pensaba que te podían pagar un sueldo por hacer algo tan idílico, entonces decidí que la gestión cultural era algo que se adecuaba muy bien a mi perfil y de alguna manera, siempre tengo interés por lo social, por comunicar, por transmitir lo que me interesa a los demás. Y pienso que ser gestor cultural tiene mucho que ver con compartir tus aficiones y trasladar a los demás lo que te interesa. Después hice un máster en gestión cultural que tiene la Universidad Complutense especializado en música, teatro y danza mientras trabajaba en el Gobierno de Navarra. Cuando terminé el máster empecé a trabajar en una empresa de gestión cultural llamada La Fábrica y gracias al fundador y director de esta empresa aprendí casi todo lo que sé ahora mismo de gestión cultural y a raíz de ahí entré en una rueda de trabajos de gran complejidad y de gran dimensión como por ejemplo: Photoespaña (el más llamativo y el de mayor escala), la Noche en Blanco, Matadero y Conde Duque que es donde estoy actualmente.

                                                                                                                       
¿Qué tipo de institución es Conde Duque? 
   
Esta institución es pública, pertenece al Ayuntamiento de Madrid. Realmente queremos hacer público lo público, que el mayor número de personas se puedan beneficiar de este trabajo de gran remodelación que es extraordinario en el que, con los impuestos de todos, se ha invertido un montón de dinero. Entonces, el planteamiento que hacemos desde Conde Duque es ese, que el mayor número de personas se beneficien de esta manera que tenemos de entender la cultura como una forma de conocimiento. Somos una institución que da servicio a la ciudad y nuestra oferta está diseñada para cubrir todas sus necesidades. Nuestra ambición es que, a través de nuestra línea de programación podamos ganar cierta trascendencia, cierto reconocimiento nacional e incluso internacional. Sin embargo, con una economía escasa en recursos y pensando en lo que podemos controlar mejor y tenemos más acceso, hemos decidido hacer un especial hincapié en asentarnos y tener un cierto enraizamiento local antes de ambicionar en tener autoridad internacional. 

                                                                      
Desde que está en este Centro, ¿Cuál ha sido su principal objetivo?

El Centro Cultural Conde Duque era un proyecto que no tenía una dirección muy clara, no tenía un rol muy claro en la oferta de la ciudad, entonces deciden desde el Ayuntamiento de Madrid que, como tengo experiencia en trabajar en proyectos complejos y como tengo capacidad para ayudar a poner de acuerdo a personas muy diferentes, podría ayudar a desarrollar este proyecto y me invitan a venir aquí. Mi primera misión aquí ha sido pensar cuál iba a ser el posicionamiento de Conde Duque respecto a los otros espacios culturales que tiene la ciudad, en particular: Centro-Centro (Palacio de Cibeles) y Matadero. Entonces  pensamos qué podríamos ofrecer, qué nos estaban ofreciendo desde el ámbito municipal y también en relación con la oferta que nos daba la ciudad que es interesante (aunque está en una situación complicada). Llevamos un año redefiniendo cuál es nuestro rol en la ciudad, luego empezando a hacer actividades de acuerdo a nuestra nueva visión y a nuestra nueva misión que tiene mucho que ver con entender la cultura como una forma de conocimiento y con mostrar los procesos, dijéramos con una pedagogía de lo que serían las distintas especialidades artísticas y con una vocación muy clara de apertura del centro al barrio de Universidad y a los agentes culturales que son muy interesantes: desde los conservatorios, pasando por la escuela de música creativa hasta artistas particulares.

                                                                                                                
Esta institución cultural, ¿Qué alberga en su interior y qué nos ofrece?

Llevamos casi doce meses trabajando en poner en valor un patrimonio que está aquí escondido, pasa desapercibida en la ciudad la escala que tiene este edificio. Aquí tiene su sede la Biblioteca Histórica de la ciudad que tiene un legado muy interesante, el archivo de Villa que tiene toda la documentación referida a la ciudad desde el siglo XII, la hemeroteca que es la mejor hemeroteca de lengua hispana del mundo, tiene una biblioteca musical, el Museo Municipal de Arte Contemporáneo y también los equipamientos de programación cultural de los que soy responsable. Soy el coordinador porque la idea es que podamos trabajar como un todo compacto en el que cada una de estas organizaciones tiene su propia dirección, sus propios recursos humanos y económicos. La idea es buscar formas de colaboración y de favorecer la visibilidad del proyecto.


¿Cuál ha sido la obra o actividad más importante que han realizado?

Como actividad que hayamos desarrollado, una de nuestras prioridades era establecer unos buenos vínculos con el entorno, con los agentes culturales que nos rodean… Muchos de los establecimientos comerciales y hosteleros de este entorno habían vivido siempre a la sombra de Conde Duque, habían sido siempre un gran catalizador de público y al estar la institución cerrada cuatro años por obras de renovación, habían sufrido mucho a nivel económico porque había bajado mucho el influjo de personas además de la gran crisis económica. Entonces, de la actividad que me siento más orgulloso es de haber participado y de haber sido capaz de ganarnos la confianza de una plataforma que reúne a muchos agentes culturales y sociales de este barrio. Organizamos una primera actividad en el mes de mayo de 2013 coincidiendo con las fiestas auto-gestionadas del barrio, hicimos un proyecto expositivo que se llamó “Haciendo barrio” que consistió en una convocatoria pública de todos aquellos artistas que residen en este barrio o personas con intereses artísticos, porque participaron desde señoras jubiladas que daban clases de pintura en el centro social a artistas urbanos muy rompedores. En total, participaron ciento ochenta artistas distintos, entendiendo como artistas personas profesionales y no profesionales. Hicimos una exposición muy bonita, de gran calidad, muy heterogénea, el resultado fue muy vibrante y de alguna manera ponía de manifiesto que una institución como ésta tiene que abrirse y encontrar vías para que los ciudadanos puedan hacer actividades en la misma. Esta actividad funcionó muy bien y no descartamos hacer más próximamente.

Muchas gracias.

Fachada del Centro Cultural Conde Duque.

 


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